Rayos X del pie de Nikola Tesla, tomados por él mismo, en un aparato que él mismo inventó, en 1896

Por Maried Díaz
21 August, 2026

Tesla ya sospechaba algo antes que el resto del mundo lo supiera.

Desde 1894 experimentaba con tubos de vacío y radiación, un año antes de que Wilhelm Röntgen anunciara oficialmente el descubrimiento de los rayos X. Cuando la noticia se confirmó en 1895, Tesla no se limitó a admirar el hallazgo ajeno: construyó su propio tubo de vacío, alimentado por sus bobinas de alta frecuencia, y decidió usarse a sí mismo como sujeto de prueba.

Radiographics

Se colocó a unos 8 pies del aparato y capturó una imagen que hoy se conserva como una reliquia científica: los huesos de su pie, los ojales de los cordones y hasta los clavos internos del zapato, todo visible en lo que él llamó una ‘sombragrafía’. Röntgen mismo llegó a reconocer la nitidez de esas placas. Casi 130 años después, esa radiografía sigue siendo una ventana directa a la mente de un hombre que no esperaba a que la ciencia llegara: la perseguía.

Wikimedia Commons

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