Ojo Eghosa Kingsley, un hombre de Nigeria, recibió más de un millón de dólares en su cuenta bancaria por un error del sistema de First Bank of Nigeria, y en lugar de reportar el fallo, decidió quedarse con el dinero y gastarlo en transferencias a familiares y en sus propios intereses, una decisión que lo llevó a enfrentar la justicia cuando la entidad descubrió la irregularidad y le exigió la devolución de los fondos.

Para cuando el banco lo contactó, Kingsley ya se había gastado la mayor parte del dinero, y al darse cuenta de que no tenía forma de devolverlo, tomó una decisión insólita: prefirió cumplir un año en prisión antes que asumir la deuda millonaria.

El debate en redes no se hizo esperar, porque mientras algunos usuarios defendían a Kingsley argumentando que cualquiera habría caído en la misma tentación, otros señalaban que desde el momento en que supo que el dinero no era suyo ya sabía cómo terminaría todo.

