Andreas Flaten solo quería cobrar lo que le debían.

Renunció en noviembre de 2020 a un taller de autos de lujo en Peachtree City, Georgia, con carta y aviso de dos semanas. Según contó, llevaba un año allí y las condiciones tóxicas lo habían agotado. Su último cheque, de $915, nunca llegó. Dice que su jefe le prometió pagarlo en enero y que luego lo acusó de causar daños al taller. Pidió ayuda al Departamento de Trabajo del estado, sin mucho éxito.

El 12 de marzo de 2021, a las 8 pm de un viernes, él y su novia, Olivia Oxley, salieron de su casa en Fayetteville y encontraron un montón enorme en la entrada: unas 91.500 monedas de un centavo, cubiertas de aceite o grasa. Sobre la pila había un sobre con su talón de pago y un mensaje con insultos. Flaten calculó que pesarían cerca de 500 libras. El peso desinfló las llantas de la carretilla con la que las movió.

Las está limpiando por las noches con jabón de platos, vinagre y agua. Le tomó aproximadamente hora y media lavar apenas unos cientos. El dueño del taller, Miles Walker, dijo que no recordaba si las dejó él y que Flaten “got paid”. Después, según Fox News, Coinstar se ofreció a ayudar con las monedas.

