El 12 de agosto de 2025, en Leshan, provincia de Sichuan (China), un repartidor universitario de apellido Zhang se convirtió en clave para salvar a una mujer atrapada por más de 30 horas en su habitación.

Todo empezó cuando vio una almohada tirada en la calle con el número “110” (emergencias en China) escrito con sangre.

Sin dudar, llamó a la policía, que logró ubicar el departamento y rescatar a Zhou, quien había quedado encerrada por una falla en la puerta, sin agua, comida ni teléfono.

Desesperada, se hirió un dedo para pedir ayuda. El joven rechazó una recompensa y fue reconocido por su acto.

