Richard Klinkhamer escribía novelas policíacas en un pueblo holandés llamado Hongerige Wolf. En 1991 su esposa, Hannelore “Hanny” Godfrinon, desapareció sin dejar rastro. La policía sospechó de él desde el primer día, pero ni las búsquedas exhaustivas en la propiedad ni un avión F-16 con cámaras infrarrojas encontraron algo.

Un año después del hecho, Klinkhamer entregó a una editorial un manuscrito perturbador: describía siete métodos distintos para matar a una esposa, uno de ellos con una picadora de carne. Se lo rechazaron por considerarlo demasiado espantoso para publicarlo. Él se mudó a Ámsterdam, se convirtió en una figura literaria reconocida y disfrutaba preguntarle a los periodistas si su historia tenía algo de verdad.

Pasaron nueve años hasta que unos nuevos dueños renovaban la casa y encontraron huesos humanos bajo el piso de concreto de un cobertizo en el jardín. Klinkhamer confesó haberla golpeado con una palanca durante una discusión. En 2001 lo condenaron por homicidio a siete años de cárcel. Salió libre en 2003, antes de cumplir la mitad de la pena.
