Rick Moranis tenía todo lo que Hollywood puede ofrecer: fama, contratos millonarios y el cariño del público como el nerd más entrañable del cine, gracias a películas como Los Cazafantasmas y Querida, encogí a los niños.
En 1991 perdió a su esposa por cáncer y quedó solo con dos hijos pequeños. No dudó ni un segundo: eligió las juntas escolares por encima de los rodajes, y las cenas familiares por encima de las alfombras rojas. El mundo lo llamó retiro. Él simplemente eligió ser papá de tiempo completo.
Casi tres décadas después, aquel nerd de lentes gruesos volvió a subir a un escenario, esta vez en la San Diego Comic-Con. Miles de personas se pusieron de pie para ovacionarlo. No aplaudían solo al actor que fue, sino al padre que decidió ser.
