Davi, un rinoceronte de apenas ocho meses, quedó huérfano en 2018 luego de que cazadores furtivos mataran a su madre en Sudáfrica para quitarle los cuernos. Los rescatistas creen que el pequeño presenció el ataque, lo que le provocó un profundo trauma emocional.

Los guardabosques lo trasladaron al santuario The Rhino Orphanage, donde intentaron mantenerlo tranquilo cubriéndole los ojos y los oídos para reducir el estrés. Durante casi una semana, Davi rechazó la comida, permaneció acurrucado y lloraba constantemente mientras llamaba a su madre.

Los cuidadores aseguraron que no tenía heridas físicas graves, pero sí “el corazón roto”. Con paciencia y atención permanente, finalmente lograron que aceptara leche y comenzara a recuperarse. Tiempo después, creó un vínculo con otros dos rinocerontes huérfanos llamados Lolli y Lotti ❤️🩹.

