Sailor tiene 3 años, es ciego y nació con dos defectos cerebrales raros que le impiden comunicar lo que necesita. Aquella mañana llevaba horas llorando.

Su mamá, Jessica Nash Donnahoo, intentaba calmarlo mientras cuidaba a su hija de 2 años, limpiaba, lavaba platos y hacía la colada, con su esposo en el trabajo. En esas estaba cuando llegó Rob Kinney, técnico de Spectrum, a mejorar el internet de su casa en Greenville, Carolina del Sur.

Según contó Jessica, apenas Rob entró y empezó a hablar, Sailor corrió hacia él y levantó los brazos. Rob le preguntó al niño si quería que lo cargara, miró a la madre para asegurarse de que no hubiera problema y lo alzó. Lo sostuvo y lo meció, de forma intermitente, durante los 45 minutos que duró la visita, mientras ella aprovechaba para doblar la ropa. Cuando el técnico se iba, el pequeño estaba casi dormido.

Rob lleva nueve años en la empresa y es padre soltero de un niño de 4 años; Jessica cree que eso influyó en cómo trató a su hijo. Ella publicó la foto en Facebook con una frase que lo resume todo: “Es mucho más que servicio al cliente: es la humanidad en su mejor versión”. La publicación superó las 91.000 veces compartida.
