
Entre las 23:00 y las 4:00, las calles residenciales de Ciudad Ho Chi Minh se convertían en territorio de caza.
Según la policía, 12 hombres de entre 16 y 39 años se repartían la ciudad en grupos y recorrían los barrios en moto. Dejaban pescado como carnada y colocaban trampas frente a las casas donde vivía un gato. Cada grupo capturaba entre 4 y 10 por noche y los entregaba al cabecilla, un hombre de 39 años que alquilaba un local dondese reunía a los animales vivos.
La red cayó después de las quejas de vecinos que veían desaparecer a sus mascotas. En una redada del 8 de julio se incautaron 50 gatos, 55 trampas y dos balanzas. Trece animales volvieron con sus dueños y el resto quedó al cuidado de la organización HavePaws mientras se buscaba a las familias.

En los interrogatorios, los detenidos admitieron haber robado y vendido unos 2.700 gatos. Lo paradójico es que en Vietnam vender carne de gato es legal; lo que no es legal es llevarse el animal de la puerta de una casa, porque la ley lo considera propiedad privada.
¿Cuántos más habrán desaparecido sin que nadie lo denunciara?

