Robb Scott vive pendiente de su hijo Turner. Casi siempre sube videos con él a su página de arte, donde hacen sketches juntos, pero esta vez quiso compartir algo distinto, más íntimo.
Es que Turner tiene una costumbre: le pide a su papá que recreen fotos de cuando era pequeño. Ayer repitieron una de esas imágenes. En la primera hay un bebé de mirada curiosa y un padre que se inclina para quedar a su altura. En la segunda, el bebé ya es un joven y el padre tiene unas canas que antes no estaban, pero se inclina igual, sonríe igual y lo mira igual.
La pose es la misma, la complicidad también. Lo único que cambió fue el paso de los años, y eso solo hace más grande lo que se ve en ambas fotos. El amor de un padre está a otro nivel.
