Robert Earl Hughes nació en Illinois en 1926 y desde niño su cuerpo creció fuera de toda escala conocida.

A los 6 años pesaba unos 91 kilos. Con el tiempo esa cifra no dejó de subir, hasta que en su punto más alto alcanzó los 486 kilos, con un pecho que superaba los 3 metros de circunferencia. Pocas personas en la historia registrada llegaron a un peso similar, y menos aún conservaron algo que a Hughes lo distinguió del resto: la capacidad de caminar por sí mismo durante gran parte de su vida.

Esa combinación —tamaño extremo y movilidad propia— lo convirtió en una rareza médica y también en una celebridad. Durante los años 40 y 50 recorrió Estados Unidos presentándose en ferias y carnavales, en una época en la que los cuerpos fuera de lo común se exhibían como atracciones públicas. Así, sin buscarlo del todo, Hughes terminó siendo uno de los rostros más reconocidos de esa América de posguerra.

