Robin Williams hizo reír a millones, pero antes de morir dijo: “Ya no soy yo”

Por Pablo Román
13 August, 2026

Durante décadas, Robin Williams fue uno de los hombres capaces de hacer reír a millones de personas. Su energía, sus improvisaciones y personajes como el de Mrs. Doubtfireo Patch Adams lo convirtieron en una de las figuras más queridas de Hollywood.

Pero mientras el mundo seguía viendo al hombre que hacía reír a todos, él estaba atravesando una batalla que muy pocos comprendían.

En los últimos meses de su vida comenzó a experimentar problemas que le impedían trabajar como antes. Tenía dificultades para recordar sus diálogos, problemas físicos, ansiedad y episodios que sus cercanos no lograban explicar.

Durante el rodaje de Una noche en el museo 3, el director Shawn Levy llegó a notar que algo no estaba bien. Williams le confesó en varias ocasiones que no entendía qué le estaba sucediendo y llegó a decirle: “No sé qué me pasa. Ya no soy yo”.

En mayo de 2014 había recibido un diagnóstico de Parkinson, pero después de su muerte se descubrió que la situación era mucho más compleja.

La autopsia reveló que sufría una demencia con cuerpos de Lewy avanzada, una enfermedad neurodegenerativa que puede provocar problemas cognitivos, alteraciones del movimiento, alucinaciones y cambios de ánimo.

El 11 de agosto de 2014, Robin Williams murió a los 63 años en su casa de California. Su muerte fue declarada un suicidio.

Durante años, el mundo recordó al hombre que había conseguido hacer reír incluso en los momentos más difíciles.

Pero detrás de esa sonrisa había una realidad que él mismo no lograba comprender: sentía que poco a poco estaba dejando de ser la persona que había sido toda su vida.

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