
Rodolfo tenía 30 años y un trabajo que parecía una salida.
Vive (vivía) en Chile, y en mayo de 2026 vio en TikTok una oferta que sonaba demasiado buena: viaje pagado, alojamiento, comida y un bono de más de 25.000 dólares. Le dijeron que iría a Rusia a hacer un curso para ser policía militar. Se despidió de su familia y voló.
El 3 de junio firmó un papel que, según confirmó el propio Ministerio de Defensa ruso, no era un curso: era un contrato de servicio militar en las Fuerzas Armadas de Rusia. Desde el 1 de julio quedó a disposición de una unidad en el Distrito Militar de Moscú. Su padre, Juan Chico Alarcón, no sabe nada de él desde junio y denuncia que Cancillería y el consulado en Moscú no le han dado respuestas claras.
Tres meses de silencio, un contrato firmado sin saberlo del todo, y una familia en Chile esperando una llamada que no llega.


