Ryan Gosling tenía una espina clavada desde 2016: en el póster oficial de La La Land, su mano aparecía caída, casi sin fuerza, justo al lado de la de Emma Stone apuntando perfecta hacia el cielo. Según cuentan, el actor lo mencionó una y otra vez, se autocriticó en entrevistas, y en el estudio Lionsgate solo le respondían “ahí luego lo vemos”.

El luego llegó por el décimo aniversario de la película. Como parte de la promoción para regresarla a los cines, alguien finalmente decidió tomar Photoshop y enderezar esa mano rebelde que atormentó al galán canadiense por una década entera.
Ahora la composición está pareja, ambos brazos apuntan al cielo estrellado de Los Ángeles, y Gosling puede dormir tranquilo. Mientras tanto, nosotros seguimos sin poder creer que ya pasaron 10 años desde esos Oscar donde Andrew Garfield miraba a Emma Stone con el corazón hecho pedazos.
