Ryan Weideman convirtió su taxi de Nueva York en un estudio fotográfico durante décadas y terminó en los mejores museos del mundo

Por Aracely Molina
3 June, 2026

🚕 Ryan Weideman llegó a Nueva York en 1980 con un máster en Bellas Artes bajo el brazo y sin un dólar de sobra. La solución fue manejar taxi. Lo que no sabía era que ese volante iba a ser su mejor decisión artística. 📸 Desde el asiento del conductor, empezó a fotografiar a todos los que subían: modelos, poetas, anónimos, celebridades. Sus imágenes son raras porque lo incluyen todo a la vez: él mismo, el pasajero y la calle moviéndose afuera del cristal. Como si el taxi fuera un teatro rodante. El momento que lo define llegó en 1990, cuando Allen Ginsberg subió a su cab. Al final del trayecto, el poeta garabateó unos versos juguetones para él. Ese papel se convirtió en una de las piezas más icónicas de su carrera. 🏛️ Hoy su trabajo cuelga en colecciones de grandes museos y acumula tres becas de prestigio, incluida una Guggenheim. La próxima vez que subas a un taxi, quizás te preguntes quién está al volante.

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