Cuando Leandro Paredes tenía apenas 8 años, vio por primera vez a Camila Galante —la hermana de su compañero de entrenamiento— y le hizo a su madre una promesa que todos creyeron un juego de niños:

“Ella va a ser mi novia y me voy a casar con ella”. 💍✨
No fue un capricho infantil. Crecieron juntos, compartieron sueños y, cuando apenas comenzaban su noviazgo a los 18 años, él se tatuó su nombre en el cuello.


Hoy, siendo uno de los jugadores de fútbol más importante de Argentina y formar una familia soñada, siguen mirándose con los mismos ojos enamorados de la infancia. ❤️


Hay historias de amor tan puras y perfectas que parecen escritas por las estrellas mucho antes de nacer. 🥹❤️
