Salió último, pero fue el más aplaudido. Su historia emocionó a todos

Por Juan Pablo González
29 July, 2026

A Archie Goodburn le dijeron que tenía tres tumores cerebrales inoperables. Que no había cura. Que quizás no llegaría a los 40 años.

Tenía 22. Y el récord nacional de Escocia en los 50 metros pecho.

La mayoría hubiera dejado la pileta. Él no. Siguió entrenando, siguió compitiendo, siguió yendo al agua cada mañana como si los tumores fueran un detalle menor.

En febrero de 2026 mejoró su propio récord: 27,12 segundos. Lo más rápido que había nadado en su vida.

Diez días antes de los Juegos de la Commonwealth sufrió una convulsión.

Clasificó igual.

En Glasgow, en la semifinal de los 50 metros pecho, Archie tocó el muro y supo que había llegado a la final. Cuatro años trabajando para ese momento. Rompió en llanto.

“Fue el sueño”, dijo. “Estoy que no lo puedo creer.”

En la final terminó séptimo. Último. Y cuando lo preguntaron, respondió con una sonrisa: “No voy a llorar por eso.”

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