Sam Neill nunca quiso ser un héroe de acción. Y sin embargo, terminó corriendo por media isla en Jurassic Park, la película que lo convirtió en leyenda del cine.

En distintas entrevistas, el actor neozelandés confesó que estaba “harto de tener que correr” para escapar de los dinosaurios frente a las cámaras de Steven Spielberg. Su Dr. Alan Grant, decía, no debía ser un tipo que huye a toda velocidad, sino alguien que observa, piensa y mantiene la calma.

De hecho, llegó a bromear con que preferiría ver a su personaje jubilado y trabajando en contabilidad antes que corriendo de un raptor. Un actor que odiaba la acción, protagonizando una de las sagas más físicas de Hollywood. 🦕

