Sam Neill lo había logrado. A sus 78 años, el actor neozelandés que todos recuerdan corriendo entre dinosaurios en Jurassic Park había ganado la batalla más difícil de su vida: un linfoma de sangre en etapa tres, diagnosticado en 2022, que lo obligó a un año completo de quimioterapia.
En abril de este año llegó la noticia que su familia y sus fanáticos esperaban: estaba libre de cáncer. Fue un momento de alivio, de esos que se celebran de verdad. Pero el 13 de julio, apenas tres meses después, Neill murió en un hospital de Sídney, Australia, rodeado de los suyos.

Su familia lo confirmó con un comunicado breve y honesto: la muerte fue “repentina e inesperada”, y remarcaron que Sam no volvió a tener cáncer. No se reveló la causa exacta. Neill deja una carrera de más de cuatro décadas y una lección incómoda: a veces ganar la guerra no alcanza para salvar la vida. 💔
