
Sandra Lavie Gojkovic tenía todo lo que muchos desean.
Crecida en Suiza, había construido una carrera en el sector farmacéutico y luego en el mundo corporativo de Dubái. Buen sueldo, seguridad económica, viajes por el mundo. Pero en 2011 recorrió India, vio las dificultades de las comunidades rurales y algo cambió. Según reportó Business Today, abordó un vuelo de ida con poco más que dos camisas y dos pantalones. Años después, describiría aquella decisión así: “Por primera vez en mi vida me sentí completamente libre. Tenía muy poco, pero nunca me había sentido más rica”.


Terminó en Sagar Island, en Bengala Occidental. No llegó con un plan armado: pasó meses escuchando a las familias y preguntando qué necesitaban más. La respuesta fue casi unánime: educación. En 2012, con sus propios ahorros, fundó The India School Project.

Su mayor reto no fue construir la escuela, sino ganarse la confianza de la comunidad. Fue casa por casa, convenciendo a los padres de enviar a sus hijos a clase en vez de al trabajo infantil. Hoy el proyecto da educación primaria gratuita a unos 150 niños, mientras otros 120 reciben tutoría y comidas nutritivas. Y ella mantiene un trabajo remunerado para contribuir al financiamiento del proyecto.
