En Alejandría, Egipto, los niños se reían de su piel manchada y de su sueño imposible.

Logina Salah tenía apenas ocho años cuando un lupus le cambió el cuerpo para siempre: apareció el vitiligo, esas manchas que perdían color mientras ella, poco a poco, perdía las ganas de mirarse al espejo. Contaba que quería ser modelo internacional y la burla llegaba siempre en la misma frase: con esa piel, nunca. Le tomó más de 15 años aceptarse. Mientras tanto trabajó como maquilladora, tuvo una hija y se mudó a Dubai a perseguir lo que tantos le dijeron que no lograría.

A sus 34 años, Egipto la coronó Miss Egipto 2024. En noviembre llegó a México y se convirtió en la primera mujer con vitiligo en competir por la corona de Miss Universo, entre más de 130 países. Terminó en el Top 30. Hoy tiene 1.8 millones de personas siguiendo cada paso de la niña a la que un día le dijeron que no podía.

