Antes de convertirse en una de las estrellas más admiradas de Hollywood, Zendaya tuvo que soportar burlas por su apariencia y por no encajar con los demás niños. Pero esas críticas nunca lograron limitarla ni impedir que siguiera descubriendo todo lo que era capaz de hacer. Unas antiguas fotografías de su infancia la muestran jugando fútbol, con uniforme amarillo y completamente concentrada en la cancha, una faceta que sorprendió a muchos de sus seguidores.

Mientras crecía en Oakland también practicó baloncesto y participó en atletismo, al mismo tiempo que se acercaba al teatro y la danza. Con los años, esa curiosidad se convirtió en su mayor fortaleza: pasó del deporte a los escenarios, la televisión, el cine y la moda.
Hoy, las imágenes recuerdan que su versatilidad no nació con la fama: Zendaya ya se negaba a dejarse encasillar desde niña.
