Andrew tenía 10 años y ya había pasado por 25 hogares de acogida cuando llegó, en 2018, a la casa de los Gill en Nashville, Tennessee. Ahí vivía Joc, su compañero de escuela, y entre partidas de Minecraft nació algo que ninguno de los dos esperaba: una amistad que se sentía como de hermanos.

Andrew se quedó en esa casa solo unos meses y después tuvo que irse. Pero él y Joc siguieron siendo inseparables. Cuando un segundo intento de adopción con otra familia también falló, Kevin y Dominique Gill decidieron que no querían verlo partir de nuevo y le preguntaron si quería quedarse con ellos para siempre. Andrew dijo que sí sin pensarlo dos veces.


Dos años después de aquel primer encuentro frente a una pantalla, la adopción se hizo oficial.
Andrew y Joc ya no son solo mejores amigos: son hermanos y la familia Gill por fin estuvo completa.
