Guillermo del Toro no pudo seguir hablando.
El cineasta mexicano, de 62 años, participaba en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde se celebraba el 20 aniversario de El laberinto del fauno, cuando le preguntaron por el futuro de los jóvenes. Su voz se quebró. “Me duele muchísimo ver que una, dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación”, dijo. “Se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas, moral, social, espiritualmente”.

Guardó silencio unos segundos, y el auditorio respondió con aplausos. Antes había criticado el cinismo: según contó, es más fácil parecer inteligente siendo escéptico que ser alguien que quiere sostener la fe en que podemos unirnos.
Pero no se quedó en el lamento. Propuso un primer paso, tan sencillo como difícil de dar: “Creo que si podemos decirle a los jóvenes lo siento, con amor, puede funcionar”.
