En 2016, Messi se fue llorando de la selección. Había perdido otra final y dijo basta.
La foto de la izquierda lo muestra así: la cabeza baja, el mundo encima. Parecía el final de la historia.
Pero no lo fue. Volvió. Y en la foto de la derecha ya tiene en las manos la copa que le faltaba, en Qatar 2022. Entre una imagen y otra hay seis años y una paciencia enorme. Levantó dos veces la Copa América, ganó el Mundial y jugó dos finales más, la de 2014 y la de 2026.

Ahora le toca decir adiós, y esta vez lo hace a su manera.
La carta tiene tres páginas escritas a mano. La escribió el 21 de julio, dos días después de perder la final del Mundial 2026 ante España. Nadie la vio hasta el 31 de agosto, cuando la publicó. Antes, el 8 de agosto, había muerto su padre, Jorge. Según CNN, eso lo dejó más convencido que antes.
Escribió: “Fue una decisión que dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento”.
Tiene 39 años y seis Mundiales a cuestas. Más de veinte años con la celeste y blanca. Se despide el martes 6 de octubre en el Monumental, ante Benín, con las entradas agotadas en minutos.

El que se fue llorando por perder, se despide llorando de gratitud.
A algunos los despide el tiempo. A él lo despide un país entero.
