Dianna Brice salió llorando de una lavandería en marzo de 2021. Fue la última vez que alguien la vio con vida.

Tenía 21 años, ya era madre de un niño y esperaba a su segundo hijo, de apenas 14 semanas, cuando su novio, Justin Smith, le disparó y abandonó su cuerpo envuelto en bolsas de basura en un terreno abandonado. Seis días después la encontraron. Smith no se conformó con matarla: incendió su propio auto para destruir las pruebas y esa misma tarde huyó a Miami junto a una cómplice identificada como Garnett.

Los investigadores no se rindieron. En los restos calcinados del vehículo hallaron un casquillo de bala que coincidía con otro encontrado en la ropa de Dianna. Esa pieza terminó de armar el caso, aunque Smith logró desaparecer durante cuatro años. Lo atraparon recién en marzo de 2025, tras un control policial de rutina en Atlanta, Georgia. Un jurado lo declaró culpable de asesinato en primer grado, asesinato de un feto, incendio provocado y abuso de cadáver. Hoy cumple cadena perpetua sin libertad condicional, más entre 40 y 80 años adicionales. Garnett ya cumplió su condena y está en libertad condicional.

