Gayle Newland tenía 15 años cuando creó a Kye Fortune.

Un perfil de Facebook con fotos y vídeos de un hombre estadounidense, y detrás, ella. Se conocieron con una amiga en la Universidad de Chester en 2011 y, según se expuso en el juicio, la relación con «Kye» se mantuvo por internet y teléfono durante unos dos años antes del primer encuentro en persona, en febrero de 2013.

Entonces llegó la condición: una venda sobre los ojos. «Kye» decía sentirse inseguro de su aspecto por una cirugía cerebral que le había salvado la vida.
Según la denunciante, la venda no se la quitaba nunca: ni al ver la tele, ni en el coche, ni al tomar el sol. Pasaron más de 100 horas juntos sin que ella viera una sola vez el rostro de su pareja. En junio de 2013, durante un encuentro íntimo, se la quitó. Frente a ella estaba Gayle, su amiga.


Newland siempre negó el engaño: dijo que ambas sabían lo que pasaba y que era un juego de roles. Un jurado no le creyó. En 2015 fue condenada a 8 años por tres delitos de agresión; la condena se anuló en apelación y, tras un segundo juicio, en 2017 volvió a ser declarada culpable y recibió 6 años y medio.

