¿Quién haría algo así voluntariamente? 🐍 Tim Friede pasó dos décadas inyectándose pequeñas dosis de veneno de distintas serpientes y dejándose morder más de 200 veces. No era un reto extremo ni una apuesta: quería que su cuerpo desarrollara defensas contra algunos de los venenos más letales del mundo.
Lo increíble es que funcionó. Su sangre desarrolló anticuerpos que hoy están siendo estudiados por científicos para crear un antiveneno de amplio espectro, algo que podría ayudar a tratar mordeduras de distintas especies con un solo medicamento. Lo que durante años pareció una completa locura, hoy podría terminar salvando miles de vidas.
