
Raja Gope tenía 6 años cuando subió al tren equivocado en India.
Iba con su padre rumbo a un horno de ladrillos en Bengala Occidental, pero terminó solo, a miles de kilómetros, en Kerala. Activistas lo encontraron en Ernakulam y creció en un hogar infantil, con apenas dos pistas de su vida anterior: los nombres de sus padres y el nombre de su pueblo, Chaibasa. Con los años olvidó hasta su lengua materna, el ho, y aprendió a hablar malabar e hindi.

Hoy tiene 19 años y juega fútbol en un club de Kerala. En febrero de 2026 lo trasladaron a Kannur dentro de un programa de rehabilitación infantil, y ahí unos activistas locales conectaron con ONGs que rastrearon a su familia en Jharkhand. En marzo, después de 14 años lejos de casa, Raja volvió a Chaibasa y finalmente pudo abrazar a su madre y a sus hermanas. Todo el pueblo lo esperaba en la puerta de la casa que nunca dejó de ser suya.
