Se salvó de un secuestro gracias a la película de Búsqueda implacable: Viajó sola a París y terminó huyendo de 9 desconocidos de una red criminal

Por Krishna Medina
28 October, 2026

Djanaya Hampton quería celebrar sus 29 años mirando las luces de la Torre Eiffel. Era mayo de 2025 y viajaba sola desde Perth, así que decidió hacer un picnic en el parque mientras esperaba que anocheciera.

@dijonnai___

Hacia las 20:00, dos jóvenes se sentaron a su lado. Uno le sonreía y le preguntó con quién viajaba, dónde se alojaba y si tenía novio. Ella dijo que una amiga la esperaba en el hotel, pero él insistió en que fueran a una fiesta. Aunque era guapo, no lo conocía y, peor aún, su insistencia y las preguntas tan personales le recordaron a la película Taken de 2008, donde dos jóvenes son secuestradas en París por una red de trata de personas, después de que un desconocido aparentemente amable obtiene información sobre dónde se alojaban.

Cuando se levantó, el hombre la agarró para tomarse una foto. Mientras su amigo disparaba con el móvil, Djanaya se tapó la cara, pero ya era demasiado tarde. Ella vio cómo se acercaban a un vendedor con algo de dinero y comenzaban a señalarla.

“Se me cayó el alma a los pies”

Llamó a su mejor amiga, que la guió por teléfono y esperó 40 minutos en un restaurante; luego subió al tren creyendo que estaba a salvo, pero de pronto entraron los dos hombres al vagón, junto a cinco hombres y dos mujeres más. Una voz dijo: “Sí, está aquí”.

Djanaya sabía que su vida estaba en peligro, así que decidió bajar en la estación de Notre Dame, que estaba abarrotada. Cuando todos la siguieron, Djanaya volvió a subir al tren. Y aunque logró perder a algunos, otros consiguieron alcanzarla y rodearla.
Djanaya rompió a llorar. Estaba segura de que no llegaría a su cumpleaños.

Fue entonces cuando un pasajero volvió sobre sus pasos. Le preguntó si estaba bien y su amiga, que seguía en el teléfono, le explicó la situación. Según el relato, él era guardia de seguridad, así que le puso su chaqueta, la abrazó y le pidió que no se separara de él. Así la llevó hasta un Uber.

Al día siguiente, la Embajada de Australia le sacó su vuelo a casa y le indicaron que había hecho bien al no avisar a la policía, ya que a veces suelen estar asociados con estos grupos criminales y ya podía estar en la lista negra, es decir, que su persona ya tenía un precio. La joven logró salir con vida, pero hoy dice que no dejará que el miedo le quite sus viajes.

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