Howard Lutnick estaba llevando a su hijo Kyle a su primer día de jardín cuando el primer avión impactó la Torre Norte del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001.

Cantor Fitzgerald, la firma financiera que dirigía, ocupaba los pisos 101 al 105. Los 658 empleados que estaban allí murieron, entre ellos su hermano Gary y su mejor amigo Doug.

Días después, Lutnick fue duramente criticado por suspender los salarios de las víctimas, pero luego prometió entregar el 25% de las ganancias de la empresa durante cinco años a sus familias.
Cantor Fitzgerald terminó distribuyendo más de US$180 millones, mantuvo cobertura médica durante una década y ofreció trabajo a los hijos de las víctimas. Para 2016, 57 de ellos ya trabajaban en la compañía.
