Anastasia Pokreshchuk tiene 32 años y hace una década decidió cambiar cada rasgo de su cara.


Empezó con rellenos en las mejillas cuando apenas rondaba los veinte, y no se detuvo ahí: sumó bótox en la frente, carillas dentales, implantes mamarios y, más adelante, un aumento de glúteos.


Ucrania la vio crecer como una joven que, según contó en televisión británica, se sentía ‘un ratón gris’ y odiaba el tamaño de su nariz.


Hoy es reconocida en el mundo entero por tener, según ella misma asegura, las mejillas más grandes del planeta.

Cuando compartió la fotografía de cómo lucía antes de todo esto, millones de personas la vieron sin poder creer que se tratara de la misma mujer.

Los comentarios crueles no faltaron, pero Anastasia asegura que los ignora o simplemente se ríe de ellos: dice sentirse, por primera vez, exactamente como siempre quiso verse.
