Anaya Peterson decidió imitar a una influencer australiana, y se tatuó los ojos azul y púrpura. La mujer de Irlanda del Norte pensó que todo iba bien, pero despertó con los párpados hinchados y sintió cómo su visión se empezó a nublar y cada vez veía menos. “Es como si hubiera peleado con Tyson”.

Su hija de 7 años le advirtió que esto ocurriría y le pidió que no lo hiciera, pero no hizo caso. Lo que le ocurrió es “sarcoidosis por tatuaje”, una reacción autoinmune del cuerpo, y tuvo que ser hospitalizada.

Pese a todo, dice no arrepentirse.

