Sembró semillas de tomate guardadas desde 1916 y logró recuperar el sabor que comían nuestros ancestros hace un siglo 🍅

Por Valentina Ulloa
14 July, 2026

Emilio Medina tiene 26 años, vive en Villalcázar de Sirga, Palencia, y trabaja como agricultor y bombero forestal.

Un día, alguien le escribió por Instagram para contarle algo insólito: tenía un frasco con semillas de tomate guardadas desde 1916 en Soria, España. Las semillas estaban negras, resecas, casi muertas.

Medina las sembró sin muchas esperanzas, usando técnicas que le enseñaron los agricultores mayores del pueblo. Y contra todo pronóstico, germinaron.

De ahí nacieron matas que hoy dan tomates de piel fina y sabor intenso, algo que él describe como “muy, muy, muy similar” a lo que comían las generaciones de hace un siglo.

Detrás de este experimento hay un proyecto más grande: un banco de semillas con más de 1.000 variedades antiguas, rescatadas de desvanes, bodegas y memorias familiares. Porque para Medina una semilla solo sigue viva si alguien vuelve a sembrarla. ¿Te gustaría sentir el verdadero sabor de los tomates?

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