💤 Shaquille O’Neal, uno de los hombres más grandes y dominantes que dio el deporte, tenía miedo de admitir que algo en su cuerpo no funcionaba bien. En 2011, mientras participaba en un estudio de medicina del sueño en la Universidad de Harvard, los médicos le detectaron apnea obstructiva del sueño moderada-severa. Su reacción: ignorar el diagnóstico por completo. “Me sentía superhumano”, explicó el exjugador de 54 años.

Pero el cuerpo siempre cobra la deuda. 😓 Los ronquidos se volvieron imposibles de ignorar, la fatiga diurna lo aplastaba y concentrarse se convirtió en un esfuerzo real. Fue recién cuando los síntomas empeoraron que O’Neal buscó ayuda. Su médico le recomendó Zepbound, un fármaco GLP-1 de Eli Lilly aprobado para tratar la OSA, que combinó con caminatas, cardio y mejor alimentación. El cambio fue tan significativo que en junio de 2026 se convirtió en embajador oficial de la campaña nacional del laboratorio.

🎙️ “Decidí compartir mi experiencia porque es una afección seria”, dijo Shaq. Y tiene razón: la apnea moderada-severa afecta a unos 24 millones de adultos en Estados Unidos, y la gran mayoría nunca recibe un diagnóstico. Si hasta el hombre más imponente del básquetbol tardó 15 años en tomárselo en serio, imagina cuántos más están en la misma situación sin saberlo. 🏀
