Shavarsh Karapetyan, campeón mundial de natación, sacó a 20 personas de un trolebús hundido en 1976: en una de sus últimas inmersiones salió con un cojín en lugar de una persona y soñó con él por décadas

Por Alexander
21 October, 2026

La historia de Shavarsh Karapetyan es, probablemente, el acto de heroísmo humano más impactante de todos los tiempos. A sus 23 años, era una leyenda viviente del deporte: ostentaba 17 títulos mundiales y 11 récords del planeta en natación con aletas. Su capacidad pulmonar y su resistencia física no tenían rival. Sin embargo, nadie se imaginaba que años de entrenamiento feroz solo eran la preparación que el destino le exigía para una misión mucho mayor.

La mañana del 16 de septiembre de 1976, mientras trotaba con una mochila de 20 kilos de plomo, presenció una escena de pesadilla: un trolebús con 92 pasajeros a bordo perdió el control y se hundió a 10 metros de profundidad en las aguas heladas y contaminadas del lago de Ereván. Sin dudar un solo segundo, Karapetyan se arrojó al agua negra.

Descendió a ciegas a 10 metros de profundidad. De un rodillazo feroz, rompió la luneta trasera de cristal templado, abriéndose cortes profundos por todo el cuerpo. Durante más de 20 minutos realizó casi 30 inmersiones consecutivas a pulmón libre: bajaba a ciegas, palpaba entre la desesperación, sujetaba a una persona, pateaba hacia la superficie con sus piernas sangrando y volvía a bajar sin tomar aire. Sacó a decenas de personas; 20 de ellas lograron sobrevivir.

Pero su corazón quedó marcado por el instante más amargo: en su última inmersión, al borde del desmayo y sin oxígeno, palpar un bulto y subirlo a la superficie pensando que era una persona, para descubrir que había rescatado un asiento de cuero acolchado. Ese segundo que perdió lo persiguió durante décadas en pesadillas pensando que pudo haber salvado una vida más.

Ese heroísmo le costó 45 días en coma por septicemia y neumonía severa; las toxinas del agua destruyeron sus pulmones e hicieron que nunca más pudiera competir profesionalmente. ¿Y sabes qué es lo más increíble? Años antes ya había salvado a 30 pasajeros al tomar el volante de un autobús fuera de control al borde de un precipicio, y casi una década después, volvió a arriesgar su vida entrando a un edificio en llamas para rescatar a personas atrapadas.

“Salí a la superficie en una de mis últimas inmersiones, casi perdiendo el conocimiento. Y me di cuenta de que sostenía un asiento de cuero de autobús en las manos. No una persona. Había agarrado un asiento en lugar de un ser humano”

Shavarsh no lamentó jamás haber perdido sus medallas ni su salud. Para el deporte fue el campeón que se retiró antes de tiempo; para la historia de la humanidad, el héroe invencible que dio todo por sus semejantes. 👑✨

¿Crees que hay personas que nacen en este mundo con el único y sagrado propósito de proteger y salvar a los demás, sin importar el costo? 🕊️❤️‍🩹

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