Sheila estaba en sus últimas horas de vida y los médicos cumplieron su único deseo: sacar su camilla al estacionamiento para despedirse de su caballo

Por Alexander López
31 August, 2026

Sheila Marsh ya casi no podía hablar, tenía 77 años, cáncer terminal y un solo pedido antes de irse: volver a ver a Bronwen, la yegua que había cuidado durante 25 años en Bickershaw, Wigan, Inglaterra.

El personal del Royal Albert Edward Infirmary no dijo que no.

Sacaron su camilla del pabellón, cruzaron pasillos y puertas, y la llevaron hasta el estacionamiento del hospital, donde ya esperaba Bronwen junto a otro caballo que la acompañó porque la yegua no viaja bien sola.

Sheila la llamó suavemente. Bronwen bajó la cabeza y le rozó la mejilla con el hocico, como un beso de despedida entre dos que se conocían de memoria.

La enfermera Gail Taylor, especialista en cuidados de duelo, fue testigo de la escena. Horas después, en la madrugada del 4 de noviembre de 2014, Sheila murió.

Su hija Tina, de 33 años, agradeció al hospital por hacer posible ese último encuentro.

La foto, tomada por el propio director del centro médico, terminó dando la vuelta al mundo.

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