Giorgia Meloni y su gobierno pusieron sobre la mesa una propuesta que incomoda a medio mundo: aplicar castración química a condenados por abuso sexual infantil. Aún no es ley, aún no es obligatoria. Es, por ahora, una idea en discusión.
Unos dicen que es la única forma real de frenar la reincidencia y proteger a los niños. Otros advierten que abre una puerta peligrosa: si el Estado decide sobre el cuerpo de un culpable hoy, ¿quién asegura que no decida sobre el de cualquiera mañana?

Italia no está sola en esta discusión, ya varios países la han debatido antes. ¿Tú de qué lado estás: justicia para las víctimas o límites al poder del Estado sobre el cuerpo humano?
