Carlos Tatay tenía 20 años y llevaba solo 8 meses de novio cuando entró a un quirófano sin saber si volvería a caminar.

Fue el 2 de julio de 2023, en el circuito de Portimão, Portugal, durante una carrera del Campeonato de Europa de Moto2. Salió despedido de la moto a más de 260 km/h. Fracturas, traumatismo craneoencefálico y una lesión medular que le arrebató la movilidad de las piernas para siempre.

Antes de que lo operaran, le dijo a su novia la frase que hoy resume toda esta historia: “Si salgo del quirófano y no estás, lo entenderé mi amor.” No quería que ella cargara con un futuro que no había elegido.

Cuando despertó, ella estaba ahí. Se quedaron cinco meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, lejos de casa: él en rehabilitación todos los días, ella trabajando y sin faltar a una sola sesión.

Hoy, a sus 23 años, Carlos todavía no puede caminar sin ayuda, pero sigue intentándolo cada día. Y ella sigue a su lado.
