Trystan Reese llevaba casi diez años en tratamiento con testosterona cuando decidió detenerlo todo.

Él y su esposo Biff Chaplow, en Portland, Oregón, ya criaban juntos a los sobrinos de Biff desde hacía siete años.


Querían un hijo biológico, pero antes de lograrlo enfrentaron un aborto espontáneo que los dejó devastados.

Trystan tuvo que pausar su terapia hormonal para intentarlo de nuevo, algo que de joven le habían dicho que sería imposible: en su adolescencia le aseguraron que la hormona lo dejaría infértil.

El 14 de julio de 2017 nació Leo Murray Chaplow, sano, con su papá recuperándose a su lado. Trystan lo resumió así: dijo sentirse en paz con tener un cuerpo trans capaz de gestar vida. 🌱
