Mbappé tenía permiso oficial. La Federación lo sabía, Deschamps lo aprobó, nadie firmó ninguna sanción. Pero cuando aparecieron las supuestas fotos del capitán de Francia paseando por Madrid junto a la actriz Ester Expósito, a días del debut mundialista ante Senegal el 16 de junio, el permiso dejó de importarle a media Francia
Para un lado están los que dicen que un jugador también es persona: si el técnico lo autorizó, el asunto termina ahí. Para el otro están los que no entienden cómo el hombre que tiene que llevar a Francia a ganar el Mundial 2026 prefiere un vuelo a Madrid cuando L’Équipe ya lo venía criticando por sus actuaciones ante Costa de Marfil e Irlanda del Norte. Según medios franceses, Dembélé incluso le reclamó más implicación dentro del vestuario.

¿Mbappé tiene derecho a su vida privada aunque sea en la semana más importante del año para su país, o la afición francesa tiene razón en exigirle concentración total?
