El escándalo salió a la luz en octubre de 2026, cuando se conoció la existencia de un chat grupal entre agentes.
Según fuentes citadas por WBTV, los policías presumían de sus controles a conductores negros y comparaban quién había detenido a más.
Las conversaciones también contenían insultos racistas y comentarios sobre disparar contra residentes negros.
La Policía identificó a los implicados: Mateo Juárez, Joseph Kelly, Tredan Maronic, Matthew Osborn, Alexander Larsen, Jeremiah Todman y Seth Elliott.

Seis renunciaron y Todman permanecía suspendido sin sueldo. Elliott había dejado la institución en agosto, durante otra investigación por presunto uso indebido de sistemas policiales.
Los mensajes fueron descubiertos precisamente al examinar el teléfono de Elliott.
La jefa policial Estella Patterson condenó las conversaciones y solicitó apoyo federal para investigar posibles violaciones de derechos civiles.

Aunque las acusaciones provocaron indignación, las autoridades señalaron que todavía no habían encontrado pruebas de que los agentes realizaran controles ilegales por motivos raciales.
El caso abrió un profundo cuestionamiento sobre el racismo dentro de una institución encargada de proteger a la ciudadanía.
