Todo empezó con un chiste que la propia comunidad bisexual se cuenta a sí misma: que no pueden sentarse recto.

El 26 de julio de 2019, la artista brasileña Má Matiazi lo convirtió en dibujo y lo subió a Instagram: la ‘Bi-Chair’, una silla ortopédica ridícula pensada para quienes se sientan como se sientan. Ella misma ha contado que lo veía como una broma más, de esas que casi nadie recuerda.

Pero el boceto llegó a Israel Walker, un padre de Iowa con una hija bisexual que se rio con la idea. Él no se quedó en el like: contactó a Matiazi, le pidió permiso y se puso a trabajar. El resultado fue una silla de madera algo tosca, con brazos cortos sin acabar, un hueco y un reposapiés. No era idéntica al dibujo, pero cumplía su misión: darle un lugar propio al que se sienta torcido.

Cuando Walker publicó las fotos en Facebook, la silla se hizo viral. Un chiste de internet terminó convertido en un regalo de papá.
