Harry Kane, 32 años, lleva más de 15 años bajo los reflectores sin protagonizar un solo escándalo. Casado con su novia de la infancia, padre de cuatro hijos, dirige su propia fundación de salud mental y hace donaciones silenciosas a causas militares y sanitarias. Apenas bebe, no fuma, entrena como si nada estuviera garantizado.

En la cancha, los números rozan lo absurdo: máximo goleador histórico de Inglaterra, máximo artillero en la historia del Tottenham, seis Botas de Oro repartidas entre la Premier League y un Mundial. Cifras que la mayoría de los delanteros ni siquiera se atreven a soñar.

Y sin embargo, sigue siendo uno de los futbolistas más subestimados de su generación. Tú puedes revisar su historial completo, buscar la grieta, el desliz, el error de carácter. No vas a encontrar nada. Cuando la prueba de que alguien es intachable termina sonando sospechosa, el problema ya no es de él.
