No hay cuerpo que enterrar, así que las familias tallaron uno.

En Nepal, una semana después de las inundaciones repentinas que arrasaron pueblos enteros, miles de personas siguen sin encontrar a sus muertos. Más de 4.500 siguen desaparecidas y solo se han recuperado 1.100 cuerpos de las aguas. Ante la imposibilidad de un funeral tradicional, muchas familias decidieron hacer las ceremonias igual, con figurillas que representan a quienes nunca volvieron.

Los rescatistas siguen sacando trabajadores de los túneles de centrales hidroeléctricas enterrados bajo tierra, aunque la esperanza de hallar sobrevivientes ya casi no existe. India, China y los Emiratos Árabes Unidos enviaron ayuda, pero nada les devuelve a estas familias lo que perdieron. Solo les queda ese pequeño ritual: nombrar al ausente, despedirlo, y aprender a vivir con una tumba vacía.

