El río Bhote Koshi ya no parece un río. Es una masa espesa de lodo, madera y escombros que arrastró casas enteras en Rasuwa, Nepal.


Ahí, entre los restos, hay gente nadando. No buscan ropa ni documentos: buscan cilindros de gas, esos que en cualquier casa sirven para cocinar. Para ellos, ahora, son el objeto más valioso que existe. Narendra Pariyar, administrador del distrito, ya había advertido que las pérdidas serían enormes y pidió a los vecinos alejarse del agua. Pocos le hicieron caso.


La inundación, originada en el Tíbet, ya dejó al menos 95 muertos y cientos de desaparecidos, muchos de ellos extranjeros de paso por la zona. Mientras los helicópteros rescatan a quienes quedaron atrapados en Syaprubesi y Timure, otros prefieren meterse al agua para salvar lo poco que la corriente no se llevó del todo.
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