El motor simplemente se detuvo.
Antonio Sena volaba sobre la Amazonía rumbo a una mina ilegal en Pará cuando su Cessna 210 quedó sin potencia en pleno vuelo. Con 2.400 horas de experiencia, logró planear casi 1.000 metros hasta un valle cerca del río Paru, en el límite entre Amapá y Pará. Antes de que la aeronave ardiera en llamas, alcanzó a sacar una mochila, agua, pan, una cuerda y un kit con cuchillo, linterna y encendedores.

Con el GPS de su celular y guiándose por la posición del sol, trazó una ruta hacia el este. Durante 36 días caminó por la selva, perdió 25 kilos y esquivó jaguares, caimanes y anacondas. Escuchó aviones de rescate durante 5 días sin poder hacerles señales entre la vegetación densa.

Cuando los equipos ya habían abandonado la búsqueda, unos recolectores de castañas lo encontraron con vida. Meses después, publicó un libro contando cada detalle de esos 36 días que decidió sobrevivir sin ayuda de nadie.

