El Ejército de Estados Unidos exige cabello corto y uniformidad absoluta. Pero hay una excepción que pocos conocen.

El mayor Patrick Sorensen, de las Confederated Tribes of Grand Ronde, pidió en 2023 algo que ninguna norma contemplaba: mantener su cabello largo y portar plumas sagradas de águila durante el servicio. No era un capricho. Su cabello representa crecimiento espiritual y renovación; cada una de sus cinco plumas honra a un compañero caído, tejida a su fe y a su herencia indígena.

El Ejército aprobó su solicitud, caso por caso, como exige el protocolo para adaptaciones religiosas. No es un privilegio automático por su origen: cada petición se evalúa de manera individual, y en 2026 las Fuerzas Armadas ordenaron revisar nuevamente todas las excepciones ya concedidas. Sorensen sigue sirviendo con su historia visible en cada formación. Porque hay identidades que ningún uniforme debería obligar a esconder.

