Un ginecólogo francés. Una paciente trans de 26 años. Una negativa que terminó en sanción. 🔥
El doctor Victor Acharian, de Pau, Francia, dijo que no tenía la formación para atender a personas trans y ofreció derivarla. Hasta ahí, muchos lo defienden. El problema fue lo que escribió después en Google: que solo trata “mujeres de verdad” y que no tiene habilidades para atender hombres “aunque se afeiten la barba y digan que se han convertido en mujeres”.

El Colegio de Médicos se enteró y lo sancionó con seis meses de suspensión, cinco en suspenso y uno efectivo.
Unos dicen que la respuesta pública cruzó una línea que ningún profesional de la salud puede cruzar. Otros argumentan que obligar a un especialista a atender casos fuera de su formación es el verdadero riesgo. 👉 ¿La suspensión fue justa, o el sistema castigó una opinión incómoda pero no una mala práctica?
