
En la naturaleza, la gran mayoría de las hembras se reproducen hasta el último día de su vida. Pero hay excepciones tan raras que los científicos llevan décadas estudiándolas: las orcas, los elefantes y al menos una especie más de cetáceo comparten con los humanos algo que casi no existe en el reino animal — la figura de la abuela.
Las hembras mayores de orca dejan de tener crías y pasan décadas al lado de su familia. Lideran las rutas de búsqueda de alimento cuando escasea, guían al grupo en momentos de crisis y permanecen al cuidado de sus nietos con una dedicación que los estudios miden en una forma muy concreta: las crías tienen mayores probabilidades de sobrevivir si su abuela sigue viva. No es metáfora — es dato. En los elefantes, las matriarcas más viejas cumplen un rol idéntico: su memoria y experiencia son el recurso más valioso que tiene la manada.
Los científicos llaman a esto el “efecto abuela”, y es una de las adaptaciones más extraordinarias de la evolución. En Chile, cerca del 28% de las personas mayores cuida a sus nietos de forma intensiva. Quizás no somos tan únicos como creíamos. 🐋🐘

